Ramón E. López. Perspectivas económicas: ¿Una espiral virtuosa de crecimiento e inversión?

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Las últimas cifras de las cuentas nacionales muestran algunos números muy importantes: a octubre 31 del año que pasó el PIB ha crecido a una tasa anual de 17%, el consumo al 23,7%, y lo más importante, la formación bruta de capital al 29,8%

Las últimas cifras de las cuentas nacionales muestran algunos números muy importantes: a octubre 31 del año que pasó el PIB ha crecido a una tasa anual de 17%, el consumo al 23,7%, y lo más importante, la formación bruta de capital al 29,8%. Por otro lado, la inversión extranjera directa (IED) durante los 3 primeros trimestres de 2021 ha llegado casi a US$16.000 millones, cifra que representa un récord histórico, ya que está por encima de la IED de todos los años en los cuales se han llevado estadísticas.

Estos indicadores dan cuenta de que algo especial ha estado ocurriendo en la economía chilena a partir de los últimos 6 meses, esto es el efecto de los grandes estímulos de demanda que se han implementado este año. Estos estímulos de demanda no solo están causando un aumento del consumo, sino que aun en mayor medida, un aumento espectacular de la inversión, tanto nacional como extranjera. Las cifras de aumento de inversión no son efímeras, se han mantenido muy altas desde el mes de marzo de este año. Esto corrobora la idea que he venido sosteniendo por mucho tiempo: un impulso a la demanda, cuando se aplica en un país que ha sido afectado por una crónica falta de demanda y capacidad productiva no utilizada, genera su propia mayor oferta y, a través de lo que se llama efecto acelerador de la inversión, una expansión de la capacidad instalada.

Justamente, los aumentos del PIB y de la inversión ocurridos en los últimos meses son consistentes con esta idea que tiene origen en la macroeconomía Keynesiana y Post Keynesiana.

La expansión de estímulos de demanda, ocurrida en 2021 es inédita en Chile, país que, debido a su tremenda desigualdad, bajos salarios y a políticas fiscales generalmente restringidas y mantenidas por décadas, ha estado afectado por una crónica falta de demanda. La insuficiente demanda ha sido uno de los factores limitantes en su crecimiento económico y en la expansión de la inversión. Los grandes estímulos económicos en el pasado se han focalizado en políticas fiscales y otras, todas dirigidas fundamentalmente a aumentar la rentabilidad del capital, o sea, medidas para estimular la oferta, las cuales pueden causar expansión de demanda solo de una manera indirecta, en la medida que los mayores beneficios percolen a los trabajadores y pymes. Estas políticas se han aplicado a pesar de que la rentabilidad del capital en Chile es excepcionalmente alta y los salarios muy bajos, tal como lo demuestran varios estudios (Villanueva, 2018).

Consistente con la discusión anterior, la literatura define dos tipos de regímenes económicos, uno que se ha dado en llamar “wage-led” y otro “profit-led” (Blecker, 2015; Lavoie y Stockhammer, 2013).  Un régimen wage-led implica que la limitante fundamental al crecimiento está dada por la insuficiente demanda asociada a bajos salarios, mientras que un régimen es profit-led es cuando la limitante básica al crecimiento viene dada por bajas tasas de utilidad. Un estudio reciente para el periodo 1996-2017 ha demostrado que la economía chilena ha estado inmersa en un régimen que es wage-led (Villanueva, 2018). Es decir, la economía chilena responde a estímulos de demanda de una manera mucho más significativa que a estímulos de oferta o de utilidades del capital.

Por lo tanto, las políticas públicas han estado mal dirigidas: en un país donde la limitante fundamental es el déficit de demanda y no la rentabilidad del capital, se ha insistido en políticas para promocionar aún más la rentabilidad del capital. El principio teórico de esta postura radica en la creencia ortodoxa de que los efectos de shocks a la demanda son efímeros, mientras que los efectos a la oferta son permanentes, principio que nunca ha sido demostrado empíricamente. El permanente rezago de las Pymes es un ejemplo de los efectos de una política que no le da suficiente énfasis a la demanda. En 2020 una encuesta del Ministerio de Economía muestra que los dueños de las Pymes mayoritariamente indican que la estrechez de demanda es la principal restricción a su expansión.

En realidad, la efectividad de los estímulos depende de la condición histórica inicial: Si las tasas de rentabilidad del capital son bajas y existe un bajo nivel de capacidad productiva sin utilizar, los estímulos de oferta son los más efectivos para aumentar la producción. Pero si existe capacidad instalada no utilizada y las tasas de rentabilidad del capital son altas como ocurre en Chile, entonces los estímulos de demanda son los más efectivos para generar mayor producción e inversión, mientras que los de oferta tienen baja efectividad.  

Los estímulos de demanda se han dado como una política que surge como una eventualidad fortuita ocasionada por los desastres causados por el COVID, y no como una política diseñada para tal efecto.  Pero en base al análisis anterior, uno esperaría que esta política sea muy efectiva para acelerar no solo el crecimiento económico, sino que también el de la inversión y por tanto para aumentar la capacidad productiva del país y el empleo, creando así una espiral virtuosa de crecimiento: expansión de la capacidad productiva, incrementos del empleo, aumentos de nuevas inversiones y, consecuentemente, nuevas expansiones de capacidad, seguidos de aumentos, ahora autónomos, de demanda, y así sucesivamente.

Por estas razones, y, en contraste con la opinión de la gran mayoría de los economistas, mis expectativas para los años venideros son positivas y no me sorprendería tener tasas de crecimiento del PIB del orden de 5-6% anual y niveles de empleo cercano al nivel pleno.  Es decir, creo que las condiciones históricas de Chile implican que los shocks de demanda tienen efectos permanentes en la producción e inversión. Mi predicción es válida, por supuesto, en la medida de que políticas extremas del Banco Central no asfixien este proceso, llevando las tasas a niveles mucho más altos que los actuales

Finalmente, si mi proyección es acertada tendría una importante implicación para el nuevo gobierno al otorgarle mucha más flexibilidad para implementar las políticas transformadoras que propone.

Referencias

Blecker, R. A. (2015). Wage-led versus profit-led demand regimes: the long and the short of it. Eastern Economic Association, New York, NY.
Lavoie, M., & Stockhammer, E. (2013). Wage-led growth: Concept, theories and policies. In Wage-led Growth (pp. 13-39). Palgrave Macmillan, London.
Villanueva, F. (2018). Wage-led or profit-led economic growth: Chile, 1996-2017. Masters’ thesis, Department of Economics, University of Chile.

Contenido publicado en El Mostrador

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