Patricio Herrera: Recuperación del empleo y equidad de género

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Esta crisis sanitaria y económica ha evidenciado la débil estructura del mercado laboral chileno, que esconde detrás de los indicadores tradicionales notables desigualdades entre los diferentes grupos ocupacionales.

Estamos frente a un escenario complejo de recuperación económica. Los últimos registros no son alentadores, pues el trimestre móvil junio-agosto presenta un 12,9% de desempleo a nivel nacional, que en la región se alza a un 14,8%. La tasa combinada de desocupación nacional llega aun 29,%, mientras en la región se empina por sobre el 32,9%. El desempleo juvenil nacional presenta un 29%, a nivel regional llega a un 29,9%, un record histórico y que se vuelve una tendencia internacional, según el informe reciente de la OCDE.

Hay desafíos estructurales para Chile, que necesitarán de políticas económicas dirigidas por el Estado con mayor innovación en materia de empleo. En lo inmediato, las mujeres deberán ser consideradas en forma preferente en los programas de recuperación de empleo, pues toda la evidencia disponible reafirma que las perdidas de puestos de trabajo, salarios, inclusión social y pobreza será mucho más perjucial para ellas.

Es claro que el 12,1% de desempleo de las mujeres del último trimestre está subestimado, pues un millón de mujeres que han perdido su trabajo entre enero y agosto no han salido a buscar trabajo, dada la sobrecarga de las tareas  en el hogar. Por ejemplo, en en el último trimestre, 68% de la pérdida de ocupación en la región de Valparaíso (9mil personas) son mujeres, confirmando que la desaceleración en la caída del empleo es más favorable a las ocupaciones de hombres.                   

En enero del presente año el 53% de las mujeres participaba del mercado laboral chileno, por debajo del promedio latinoamericano. Actualmente esa cifra se mueve en torno al 36%. Por tanto, en 8 meses hemos retrocedido a registros del año 1998 debido en parte a la contracción económica en actividades de servicios, como el comercio, turismo, educación y cuidadoras (hogar, enfermos, adultos mayores) que están afectando en alto riesgo a las mujeres. La CEPAL (agosto 2020) ha indicado que la pobreza de las mujeres en la región tendrá una variación de un 15,5% a un 37,2%, y la desocupación se moverá en torno al 16%, arrojando un incremento de 7 puntos, ambos indicadaores con respecto al 2019.

Tanto las políticas estatales de transferencias o subsidios y programas de protección del empleo (a cuenta de los fondos de trabajadores/as), como los anuncios recientes de reactivación económica, son un conjunto de acciones relevantes. Sin embargo, son todas estrategias neutras que tienen efectos desiguales en las mujeres. La construcción, la minería, la industria manufacturera tienen tasas de ocupación limitadas, inferiores al 6%. Entonces, toda política pública/privada proempleo debe considerar medidas específicas para promover la equidad de género y avanzar en una recuperación que paulatinamente tenga el firme propósito de cerrar brechas.

En ese contexto, y siguiendo el debate internacional, en Chile debemos invertir en la economía del cuidado. Es prioritario que se implemente una política pública que incluya formalización, remuneración y seguridad social en las miles de mujeres que hoy se ecuentran excluidas de la normativa e institucionalidad laboral, evitando así pobreza, violencia doméstica e inequidades en las responsabilidades del cuidado.

Contenido publicado en El Mercurio Valparaíso

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