Osvaldo Rosales: ¿Pagar pensiones con el IVA? el corazón del neoliberalismo

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En muchas ocasiones se abusa con el concepto del neoliberalismo, aplicándolo a una variedad excesiva de fenómenos. Dicho esto, me parece más que evidente que el corazón del neoliberalismo está en la privatización-mercantilización de derechos sociales.

 En efecto, en la expresión más radical del neoliberalismo, o sea Chile, el acceso a educación y salud de calidad y a pensiones dignas no es un derecho sino un privilegio, al que se accede en función del nivel de ingresos. La propuesta de financiar mejores pensiones con un aumento del IVA opera exactamente en la a misma dirección.

Porqué cargarle la mano al IVA es una mala política, una política regresiva.

En cualquier curso introductorio de Finanzas Públicas se enseña que las características de un buen sistema tributario se resumen en la sigla J.E.S: Justo, Eficiente y Simple.

La justicia tributaria ha de cumplir con requisitos de equidad vertical y horizontal.

La eficiencia alude a un esquema de impuestos que afecte lo menos posible el crecimiento y la inversión y que ojalá los estimule.

La simpleza, responde a la comprobación empírica de que mientras más páginas y vericuetos tenga el sistema impositivo, más espacio habrá para que los ejércitos de abogados y contadores que trabajan para las grandes fortunas encuentren mil y un forados para eludir el pago de impuestos. A continuación, me detengo sólo en el tema de la equidad.

La equidad vertical significa que quienes más ingresos reciben, deben tributar proporcionalmente más (con mayores tasas) y la horizontal, que todos los incrementos de ingreso o patrimonio deben recibir similar trato tributario, sea que ellos provengan del trabajo o del capital. Una joyita de nuestro sistema tributario es que las ganancias de capital que surgen de la especulación con acciones están exentas de impuestos. Pues bien, el IVA rompe con la equidad vertical pues todas las personas deben pagar un impuesto del mismo monto absoluto por cada bien, con independencia del ingreso de la persona. Esto, por cierto, salvo los empresarios camioneros que pagan mucho menos IVA por su combustible.  

Comparemos dos familias: una de La Pintana con un ingreso familiar de $400.000 y otra de Vitacura con uno de 5 millones mensuales. Descontando los pagos en salud y pensiones, digamos un 20% de ese ingreso, es natural que la familia de La Pintana no tenga espacio para el ahorro y, por tanto, gasta todo su ingreso restante en consumo.

La familia de Vitacura necesita dedicar sólo el 50% de su ingreso a consumo. En este ejemplo, la familia de La Pintana desembolsa $60.800 mensuales en pago de IVA y la de Vitacura, $ 475.000. Eso es lo que les permite decir a los defensores del neoliberalismo que el IVA es progresivo porque los ricos pagan más que los pobres.

Lo que no dicen es que familia de La Pintana gasta el 15,2% de su ingreso en IVA y la de Vitacura sólo el 9,5%.

Mientras menor sea el gasto en consumo como porcentaje del ingreso, menor será el peso del IVA en el ingreso familiar. Si en la familia de Vitacura trabajan tres miembros y el ingreso familiar asciende a $10 millones y de esa suma se consumen sólo $ 4 millones, entonces esa familia pagará sólo el 7,6% de su ingreso en IVA. ¿Dónde está la progresividad del IVA? Al contrario, las familias de menores ingresos dedican una porción mayor de su ingreso al IVA que las más acaudaladas.

Pues bien, los “genios creativos” del neoliberalismo, acompañados por un ex ministro de la Concertación, “descubrieron” que lo más apropiado era financiar parte del aumento de las pensiones con un incremento del IVA.

Lo que haría esta medida es sacarle ingreso a los pobres de un bolsillo para ponérselo en el otro, sin contar con que al aumento de pensiones que pueda resultar habría que restarle el mayor IVA que pagarían los pensionados por sus medicamentos, por el transporte, alimentación y vivienda.

Otra anomalía tributaria de Chile es el excesivo peso del IVA en el total de impuestos. Mientras en 2019, el IVA representaba un 47% de los ingresos tributarios, en la OCDE era sólo el 20%. Si agregamos otros impuestos indirectos (tabaco, bebidas), éstos aportan 55% de los ingresos tributarios. Los impuestos a la renta, sólo el 8%. Como dice Angela Merkel, “el gran problema de América Latina es que allí los ricos no pagan impuestos”.

Se alega que es sólo un punto del IVA…y eso es nada. Curioso, pues si se sugiere elevar en un punto la tasa marginal del impuesto a la renta de las personas de mayores ingresos o de las empresas, entonces allí es todo: se desmoronaría la economía, se afectaría la inversión y el crecimiento.

Nuestra elite es bien provinciana

Llama también la atención la desconexión provinciana de nuestra elite respecto de los debates económicos internacionales. El FMI acaba de sugerir que, en la actual coyuntura de la pandemia y la que viene, la pos-pandemia, lo que corresponde es mejorar el cumplimiento tributario, es decir, reducir la evasión y la elusión tributarias y “elevar los impuestos a los grupos más acaudalados” y “los ingresos resultantes contribuirían apagar servicios críticos como las redes de salud y de protección social” (Vitor Gaspar, director del área de finanzas públicas del FMI).   

Otra anomalía de Chile es que somos el único país de la OCDE donde no existe aporte patronal a las pensiones, las que se financian sólo con aportes de los trabajadores. Gracias a las reformas del primer gobierno de M. Bachelet, el Estado acude con la Pensión Básica Solidaria en apoyo a aquellas personas que no cuentan con pensiones y que pertenecen al 60% más pobre, aportándoles entre 141 mil y 169 mil pesos mensuales, dependiendo de su edad, y con el Aporte Previsional Solidario que entrega apoyo al 60% más pobre que perciba pensiones inferiores a 417 mil pesos, complementándolas hasta llegar a ese monto.

En nuestro país, en rigor, no existe un sistema de seguridad social pues las pensiones son un mecanismo de ahorro individual, en función del nivel de ingreso de las personas, por tanto, no incluyen solidaridad intra ni inter-generacional.

Es decir, en chileno, cada uno se rasca con sus propias uñas…el sueño del neoliberalismo. Y si las pensiones son bajas, los “especialistas” nos dicen que subamos el IVA para mejorarlas….más de lo mismo.

Una razón más para votar Apruebo y Convención Constitucional.

Contenido publicado en Cooperativa

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