Foro para un Desarrollo Justo y Sostenible llama a votar por el APRUEBO y CONVENCIÓN CONSTITUCIONAL

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El 25 de octubre, por primera vez en su historia, Chile tiene la posibilidad de empezar a redactar una Constitución de una forma democrática y transparente.

15 de octubre de 2020

La Constitución –la Casa de Todas y Todos-, redactada por constituyentes especialmente electos para esa tarea, permitirá contar con un nuevo pacto social. Esa Constitución será la primera en el mundo construida con una composición paritaria, reflejando la necesidad de un sello cada vez más feminista para abordar los desafíos económicos, sociales y políticos.

El Foro se ha constituido como un espacio de reflexión y propuestas para superar el neoliberalismo que nos aqueja, por lo que aspiramos a que la Nueva Constitución nos permita:

  • Transitar desde la concepción neoliberal de estado subsidiario a un Estado democrático y social de derecho, que consagre derechos sociales y los substraiga de la mercantilización, con una organización de Estado unitario, descentralizado y plurinacional.
  • Integrar la solidaridad como un principio constitucional junto a valores como libertad, igualdad y justicia. Dicho principio incluye la solidaridad entre los individuos, solidaridad intergeneracional e interterritorial.
  • Incorporar los compromisos que Chile ha asumido en los tratados internacionales sobre Derechos Humanos, tanto individuales como colectivos, así como los deberes de cada persona respecto a la comunidad -en particular, el respeto a las leyes y la Constitución-, el pago de impuestos, la protección de la naturaleza y del medio ambiente y el derecho de propiedad, enmarcado en su función social.
  • Contar con un sistema de protección social que cubra los riesgos a lo largo del ciclo de vida, esto es salud pública oportuna y de calidad, educación pública gratuita y de calidad, un sistema de seguridad social que asegure pensiones dignas, así como protección efectiva y urgente para infantes y adolescentes. En la actual Constitución no hay espacio para estas demandas, pues allí estos derechos se transforman en bienes de consumo y se habla sólo del “derecho a elección”, por cierto, dependiendo de cuánto dinero tengas.  
  • Promover la participación ciudadana en todos los ámbitos de la vida pública, estimular la cohesión social y consagrar los derechos reproductivos, políticos, sociales y económicos de las mujeres, poniendo fin a las discriminaciones que las afectan en los más diversos planos y, en particular, desterrando la violencia en contra de ellas.
  • Avanzar hacia un Chile inclusivo, diverso y respetuoso de sus habitantes, cualquiera sea su orientación sexual e identidad de género. 
  • Reconocer la diversidad territorial del país y la necesidad de que todas las ciudadanas y todos los ciudadanos tengan acceso a bienes públicos que cumplan con estándares comunes, con gobiernos regionales y locales electos y autónomos, en el marco de una amplia participación y control ciudadanos, que cuentan con las competencias y recursos necesarios para colaborar en el desarrollo equitativo y sustentable del país.
  • Abrir espacios para un rol activo del Estado en la promoción del desarrollo, léase reindustrialización, empresas mixtas o públicas que nos permitan incorporar valor y conocimiento a nuestros recursos naturales, promoviendo eslabonamientos en bienes y servicios, aprovechando el cobre, el litio, el hidrógeno verde y la energía solar, entre otros, para incursionar en las nuevas tecnologías, promover la innovación y dar saltos en productividad. La actual Constitución ata de manos al Estado y le impide jugar el rol que éste ha jugado en todas las experiencias exitosas de industrialización.

El Foro postula una economía de mercado, pero competitiva y transparente; abierta, pero más diversificada; apoyada en la inversión privada, pero sin colusión, cohecho, fraudes tributarios ni financiamiento ilegal de la política. Apostamos por más innovación y productividad, velando porque esto se refleje en mayores salarios. Favorecemos una institucionalidad económica que otorgue más espacio a los sindicatos, mejorando su poder negociador y su incidencia en las políticas de capacitación e innovación.

El control inflacionario ha sido un logro meritorio del Chile democrático. A diferencia del neoliberalismo, pensamos que es fundamental velar también por la estabilidad del empleo y la demanda efectiva, elementos claves para un crecimiento incluyente. Insuficiencias en la gestión macroeconómica, particularmente del tipo de cambio, y una desconfianza ideológica en el rol del Estado han generado un ciclo demasiado largo de bajo crecimiento, virtual estancamiento de la productividad y de los volúmenes exportados; un gasto en innovación y en I+D extremadamente bajo; y, en fin, una concentración del ingreso y la riqueza que obstaculiza el crecimiento.

Creemos que apuntalar la demanda efectiva con creciente endeudamiento de las familias no es un camino aconsejable. La deuda galopante no puede reemplazar la necesidad de contar con empleos decentes y con salarios que aseguren no sólo salir de la pobreza sino una vida más digna. Esto no será posible sin cambios en la estructura productiva, abriendo espacios a la manufactura y a los nuevos servicios; refundando el sistema de capacitación y mejorando drásticamente la calidad de la educación.

Las tareas son desafiantes: asegurar el pleno respeto a los Derechos Humanos, fortalecer la seguridad ciudadana, refundar Carabineros para combatir con más eficacia el delito y el narcotráfico, incorporar los derechos sociales en las políticas públicas, diversificar producción y exportaciones, proteger el medio ambiente, abordar los desafíos que plantea el cambio climático, apoyar seriamente a las pymes y cooperativas, descentralizar el país y democratizar el emprendimiento, financiando el talento y no meramente al apellido o las garantías.

Los desafíos son numerosos y los recursos, escasos. Por ello, una reforma tributaria es urgente, para abordar tanto las demandas sociales acumuladas hasta el estallido social como las nuevas demandas que agrega la pandemia, la pospandemia y la necesidad de recuperar los niveles de empleo.

El Foro ha planteado la necesidad de elevar la carga tributaria en 5 puntos del PIB, a razón de un punto por año y de un modo progresivo, esto es, que quienes más tienen, más paguen. Esto es una exigencia para el crecimiento y la gobernabilidad. Combatir evasiones y elusiones, reducir exenciones, hacer tributar a las ganancias de capital, un impuesto al patrimonio y un royalty a los recursos naturales son políticas en línea con las prácticas OCDE.

Un Estado prescindente o subsidiario no está en condiciones de abordar este conjunto de tareas. Buena parte de las políticas sugeridas no tienen cabida en la actual Constitución.  Por ello es que una Nueva Constitución es un paso fundamental en el tránsito hacia una economía más moderna, digitalizada, descarbonizada, más verde y socialmente más inclusiva.

Es por todo lo anterior que el Foro para un Desarrollo Justo y Sostenible llama a votar por el APRUEBO y por la CONVENCIÖN CONSTITUCIONAL, en el convencimiento de que será el inicio del tránsito a un desarrollo más justo, solidario y sostenible para chilenas y chilenos.           

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Integramos una corriente de profesionales de la economía y las ciencias sociales que a nivel mundial privilegia la calidad del crecimiento, una distribución justa de los ingresos, la sustentabilidad, la competencia y la transparencia de los mercados.

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