Eugenio Rivera: «El empleo: prioridad para la reactivación»

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En el trimestre móvil mayo – julio la tasa de desocupación alcanzó un 13,1%, 5,6 puntos más que en el mismo período del año anterior. En el caso de las mujeres la cifra alcanzó un 12,5%, 4,5 puntos por encima del 2019; más grave la situación de los hombres que en los períodos indicados pasó de una tasa de 7,2% a 13,5.

No obstante, estas cifras no reflejan la gravedad del desempleo que afecta al país. Es necesario observar, además, que está ocurriendo con la población ocupada. En efecto, la población ocupada pasó de poco más de 9 millones en el trimestre móvil de diciembre 2019 a febrero 2020; a poco más de 7 millones en el trimestre móvil mayo julio, lo que indica una pérdida de ocupaciones de 2 millones.  Esta situación se reproduce con variaciones a lo largo de las diferentes categorías de trabajadores. En el caso de los empleadores independientes la cifra de ocupados pasa de 356 mil a 224 mil; en trabajadores por cuenta propia de 1 millón 800 mil a 1 millón 250 mil y los asalariados del sector privado de 5 millones 430 mil a 4 millones 250 mil. De esta forma la tasa combinada de desocupación y fuerza de trabajo potencial alcanza una cifra de 30,2%. Es necesario retroceder a los años 1982 – 1983 para encontrar cifras similares.

No obstante, estas cifras no reflejan la gravedad del desempleo que afecta al país.

De esta forma la tasa combinada de desocupación y fuerza de trabajo potencial alcanza una cifra de 30,2%. Es necesario retroceder a los años 1982 – 1983 para encontrar cifras similares.

La economía mundial se espera que experimente en el presente año un retroceso en torno a -5%; la economía nacional caerá en una cifra que el Banco Central en su Informe de Política Monetaria (IPOM) de septiembre estima entre -4,5 y – 5,5. Pese a lo malo de las cifras no es posible todavía descartar cifras peores. En varias partes del mundo aparecen señales de que es posible un rebrote que podría acarrear nuevos cierres de las economías.

En varias partes del mundo aparecen señales de que es posible un rebrote que podría acarrear nuevos cierres de las economías.

Las cifras del IMACEC de junio y julio, aunque muy negativas -12,9 y -10,7 respectivamente, muestran un mejoramiento respecto de la caída del IMACEC del segundo trimestre (-14,1) lo que sugiere que la economía empieza a aprender a operar en medio de la pandemia. Por otra parte, en el mes de agosto comenzó una apertura gradual de las actividades que debería fortalecerse en el mes de septiembre lo que sugeriría que la caída del IMACEC en el tercer trimestre debería ser menor. De continuar este proceso, el cuarto trimestre podría presentar signos de reactivación, más allá del mejor desempeño que mostrarán los meses de octubre y noviembre por el mal desempeño en esos meses del año pasado como efecto del estallido social que hizo posible la apertura del proceso constituyente. Sobre la base de este escenario favorable y que se concreten las expectativas de que la economía mundial crezca el 2021 en torno a un 5% sería plausible que la economía nacional crezca por sobre el 4% en el año indicado.

Sobre la base de este escenario favorable y que se concreten las expectativas de que la economía mundial crezca el 2021 en torno a un 5% sería plausible que la economía nacional crezca por sobre el 4% en el año indicado.

En este contexto, cabe preguntarse si será posible y en qué período recuperar los niveles de ocupación precrisis y hacer descender el desempleo a las tasas de entre 7 y 8%.

La experiencia internacional está dejando en evidencia que más allá de las decisiones de la autoridad, las personas (no todas) muestran altos grados de cautela para retomar sus planes de vida. Más aún si se toma en consideración los rebrotes a que aludíamos más arriba. Esta situación implica que la recuperación tenderá a ser más lenta de lo que se ha venido suponiendo. Más importante que lo anterior es que el empleo tiende a recuperarse mucho más lento que la actividad económica.

el empleo tiende a recuperarse mucho más lento que la actividad económica.

La situación del desempleo no es solo desde el punto de vista cuantitativo más compleja que en períodos anteriores. Es también más desafiante por la detención total de las actividades en algunos sectores. Es el caso del turismo; la gastronomía, los servicios personales entre otros. Es muy probable que muchos de los negocios que tuvieron que cerrar, no tengan posibilidades de retomar actividades luego de la pandemia. Por otra parte, es también esperable que la detención completa o parcial de las actividades de muchas empresas haya sido utilizado para racionalizar los procesos de trabajo y en tal sentido muchas empresas retomen sus actividades, con un menor número de trabajadores. En el mismo contexto, cabe preguntarse sobre el impacto que la aceleración de la instalación y expansión del teletrabajo generará en la organización del trabajo de numerosas empresas y actividades. Ello acentúa los procesos de cambio tecnológico globales en marcha antes de la pandemia y sus efectos en el empleo.

Es muy probable que muchos de los negocios que tuvieron que cerrar, no tengan posibilidades de retomar actividades luego de la pandemia.

cabe preguntarse sobre el impacto que la aceleración de la instalación y expansión del teletrabajo generará en la organización del trabajo de numerosas empresas y actividades.

Clave para recuperación del empleo es el control de la pandemia mientras se logra descubrir, producir y distribuir la vacuna contra el Covid – 19. El país está emprendiendo una apertura y está por verse si se podrá seguir reduciendo los contagios y el número de fallecimientos, en este nuevo contexto. Claridad en este aspecto es muy relevante para muchas actividades. Ha sido difícil para el sector de la construcción reiniciar labores bajo la eventual posibilidad que se decreten nuevas cuarentenas. En este marco lleno de incertidumbres, el rol de la política monetaria y fiscal son claves para reanimación económica y el empleo. El Banco Central redujo casi hasta el límite de lo posible la tasa de política monetaria y ha tomado varias medidas para asegurar liquidez y capacidad crediticia a las entidades bancarias. No obstante, no se observa todavía que esto se traduzca en una ampliación significativa de las colocaciones; probablemente asociado a las situaciones complejas que pasan muchos agentes económicos y al mayor riesgo de morosidad y quiebra que afecta a las empresas. Por otra parte, se ha expresado alguna inquietud de parte de agentes económicos respecto a que el Banco Central no estaría particularmente interesado en mantener los niveles actuales de tipo de cambio. Ello, en caso de una apreciación significativa, podría afectar la contribución del sector exportador a la reactivación.

Clave para recuperación del empleo es el control de la pandemia mientras se logra descubrir, producir y distribuir la vacuna contra el Covid – 19.

En este marco lleno de incertidumbres, el rol de la política monetaria y fiscal son claves para reanimación económica y el empleo.

En este contexto, la política fiscal de sustitución de ingresos, de apoyo a las PYMES y de inversión pública adquiere una relevancia crucial. Varios son los problemas que se detectan. El Fondo Covid – 19 no termina de aprobarse en el Congreso. Las autoridades hacendarias han indicado que de los US$ 12 mil millones que tendría asignado el fondo, ya se han comprometido US$ 10 mil millones. No obstante, informes provenientes del Congreso indican que no se conoce el uso específico de estos recursos. En tales condiciones es muy difícil la deliberación política en torno a la reactivación. Se ha anunciado que los pagos del IFE se prolongarían dos meses más, lo que sin duda será un alivio para las personas y un estímulo para las PYMES que puedan ir reabriendo sus actividades. Según las últimas informaciones, el FOGAPE ha beneficiado a 220 mil pymes. Pese a lo importante de la cifra, es claro que son miles las empresas, en particular las no bancarizadas las excluidas de todo apoyo. Atendida la importancia de las pymes en el empleo esta situación sería un obstáculo mayor para avanzar en la superación del alto desempleo actual.

En tales condiciones es muy difícil la deliberación política en torno a la reactivación.

Por otra parte, el Congreso aprobó, con importantes modificaciones, un proyecto de ley que según la exposición de motivos busca apoyar la reactivación, en especial de la PYME. La iniciativa legal incluye medidas como la depreciación instantánea y subsidios al pago del 1% de la inversión que deben hacer los grandes proyectos en favor de las regiones. Ninguna de estas medidas tendrá un impacto relevante en el empleo porque la inversión de las grandes empresas responde a lógicas de largo plazo y en tal sentido las inversiones que se dice se van a estimular se realizarán sí o sí. Ninguna de las dos medidas favorece a la pyme, que ya contaban con el beneficio de la depreciación instantánea). Mayor relevancia tendrá un subsidio al transporte. La reducción de la tasa de primera categoría de 25 a 10% que deberán pagar las PYMES en el período 2020 – 2022 resulta un tanto inconducente pues una gran mayoría de ellas no tendrán utilidades en el período indicado.

Ninguna de estas medidas tendrá un impacto relevante en el empleo porque la inversión de las grandes empresas responde a lógicas de largo plazo y en tal sentido las inversiones que se dice se van a estimular se realizarán sí o sí.

El gobierno ha reiterado el anuncio de un programa de inversiones de US$ 34 mil millones y se ha hablado de 2544 proyectos. No obstante, nuevamente, no se conoce el listado y su ubicación. Llama la atención que en casos como el ministerio de Vivienda la reducción del presupuesto que se les impuso al principio de la pandemia se estaría reponiendo. El problema es que los proyectos no están en condiciones de ser puesto en operación. En el caso del ministerio de Obras Públicas ocurre algo similar. Las obras concesionadas no son fáciles de ser puesta en marcha. Sin duda que la inversión pública en obras menores es muy relevante para la recuperación del empleo en el corto plazo. Sin embargo, no se sabe a ciencia cierta si los proyectos están listos para iniciar su construcción.

Finalmente, la recuperación del empleo dependerá mucho de los programas de emergencia que se puedan impulsar desde las municipalidades y las administraciones regionales. El problema es que estas instancias fueron negativamente afectadas en sus recursos presupuestarios porque los costos fiscales de las medidas tributarias recayeron sobre todo en ellos. En tal sentido, será crucial para el futuro del empleo, en el corto plazo, el que el gobierno central entregue los recursos presupuestarios que requieren las instancias regionales y locales.

Finalmente, la recuperación del empleo dependerá mucho de los programas de emergencia que se puedan impulsar desde las municipalidades y las administraciones regionales.

El panorama resultante no es alentador. Es de esperar que el gobierno reoriente sus preocupaciones; releve la importancia de las pymes para la recuperación de corto plazo del empleo, movilice el aparato económico del Estado y apoye a los gobiernos locales para que cumplan su papel. De lo contrario, los altos niveles de desempleo y la caída de la ocupación seguirán penando gravemente sobre el país por un largo período.

Contenido publicado en La Mirada Semanal

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