De una reactivación económica sustentable a un cambio de modelo de desarrollo para Chile

Comparte este artículo

Share on whatsapp
WhatsApp
Share on twitter
Twitter
Share on facebook
Facebook
Share on linkedin
LinkedIn
Share on telegram
Telegram
Share on email
Email
El coronavirus llega en un momento en el que el sistema económico ya estaba en crisis. Lo que ha hecho este virus es agudizar, y en ciertos casos destapar, las grietas de la crisis del capitalismo, lo que constituye hoy una oportunidad para todas y todos quienes buscamos una transformación profunda del sistema.

No es casualidad que la misma semana en la que Chile agotó los recursos renovables disponibles para este año –convirtiéndose en el primer país de América Latina en entrar en sobregiro ecológico durante el 2020–, legítimas protestas volvían en varias comunas del país denunciando la falta de apoyo económico que impide el cumplimiento de la cuarentena, y, por ende, el correcto cuidado ante la pandemia. La crisis medioambiental y la realidad de la pobreza y la desigualdad del país son expresiones de un mismo problema: la incapacidad inherente al capitalismo para sostener un modelo de desarrollo que entregue con justicia los derechos que todas y todos tenemos.

El coronavirus llega en un momento en el que el sistema económico ya estaba en crisis. Lo que ha hecho este virus es agudizar, y en ciertos casos destapar, las grietas de la crisis del capitalismo, lo que constituye hoy una oportunidad para todas y todos quienes buscamos una transformación profunda del sistema. El coronavirus ha potenciado la demanda de cambio, y al mismo tiempo ha y está dejando un terreno para la reconstrucción que puede ser utilizado partir el camino de cambio de modelo de desarrollo. Esto es así porque durante las crisis es cuando el Estado posee un poder relativo mayor que resto de las/os actores de la economía, en particular frente al capital, y consecuentemente puede definir reglas que en otros momentos son muy difíciles de fijar.

Ahora, es necesario que la oportunidad no se quede atrapadas en letras, como ha pasado otras veces, y para eso, el primer paso es tener claro hacia dónde queremos avanzar, o qué queremos cambiar. ¿Queremos terminar con el neoliberalismo? ¿Con el capitalismo “salvaje”, con el capitalismo de “amigos”? ¿Estaríamos bien con un capitalismo menos salvaje, o con uno donde todas y todos seamos de esos amigos? El capitalismo ha ganado porque evoluciona, se modifica, gana nuevos aliados. Pero en esa evolución también genera nuevos, y muchos, perdedores, y le quita más a los que siempre han perdido. Un proyecto de cambio diseñado para ganar debe tener cuidado con categorías que nacen en coyunturas. No sería la primera vez que apellidos truncaran oportunidades de cambio.

Vayamos a lo concreto. Nos quedan pocos años para descarbonizar nuestra matriz energética. Ese es un objetivo claro hacia donde tenemos que avanzar. Además, como ha demostrado el trabajo de Rober Pollin, un plan de inversión en energía limpias conducente al carbono cero puede venir de la mano con la creación de empleos de calidad si así es diseñado. De esta forma, avanzar hacia la descarbonización de la economía ofrece cumplir con dos de los objetivos que la economía debiese ajustar. No obstante, un modelo de desarrollo sostenible y sustentable es mucho más que sólo energías limpias. Lo sustentable y lo sostenible debe concebirse como elemento transversal en todo el funcionamiento del sistema económico.

La historia del capitalismo nos ha mostrado que las transformaciones más profundas del modelo han venido de la mano con cambios tecnológicos que han tenido impacto en toda la economía. Las nuevas tecnologías han estado vinculadas a nuevos tipos de productos, a nuevos materiales como insumos productivos, a nuevas formas de consumo y de demanda (el trabajo de Carlota Pérez sobre revoluciones tecnológicas es muy ilustrativo en este tema, también el de Jorge Katz enfocado al caso latinoamericano). Esto es así porque los productos que condensan nuevas tecnologías no son desarrollados de forma aislada, sino que dentro de sistemas tecnológicos donde cada innovación crea un problema que llama a nuevas innovaciones. Por ejemplo, el acceso universal a electricidad de bajo costo trajo un masivo uso de refrigeradores, lo que generó innovaciones en comida congelada, lo que a su vez creó la necesidad de innovaciones en métodos de almacenamiento y en los materiales usados para los paquetes de las comidas (Mazzucato y Pérez, 2014).

Casualmente o no, varios/as economistas coinciden en plantear que hoy estamos frente a lo que se puede convertir en un nuevo paradigma tecnológico, conducido por el desarrollo de las tecnologías de información. Para que esa oportunidad se convierta en un proceso de transformación a gran escala, es esencial lo que nos dice Mariana Mazzucato: la innovación no solo tiene una tasa, sino que más importante aún, tiene una dirección. Como explica la economista, los periodos de mayor éxito en la relación tecnología-desarrollo han coincidido con la existencia de un Estado que fija una dirección clara en el desarrollo tecnológico. El desafío que hoy se presenta es fijar una dirección que ponga al medio ambiente y a las personas –a todas– en el centro del desarrollo tecnológico y económico de los países.

Ahora, ¿cómo se fijan direcciones? El Estado fija direcciones a través de instrumentos concretos. Lo que los estados han hecho para fijar direcciones es cambiar la estructura de costos relativos de la economía, o en otras palabras, hacer política industrial. Esto se logra con modificaciones en la estructura tributaria, con regulaciones, con inversión pública, en general, a través de cualquier política que haga más rentable un tipo de actividad económica en desmedro de otra. Es muy importante que los instrumentos sean implementados de forma coordinada, sino, fácilmente se entregarán a la economía señales contrarias a la dirección que se quiere fijar. Por ejemplo, de poco sirve tener un impuesto verde a fuentes fijas y hacer que generadoras de energías limpias tengan que pagarlo.

La dirección tiene que ser fijada a nivel de sistema.

La gran oportunidad que presenta esta crisis es que el plan de reactivación puede empezar a fijar esa dirección, en especial si es que se entregará ayuda a grandes empresas. Como mencioné, la ventana que hoy tenemos posiciona al Estado con un poder que le permite avanzar más que en periodo normal. Y esto es aún más importante en un país como Chile, dada la configuración del poder económico que existe: los grupos empresariales que están alrededor de los recursos claves gozan de un poder que ha logrado moldear las políticas públicas desde hace décadas. Es en esta línea que las medidas propuestas en el plan “Una reactivación económica sustentable”, entre ellas el condicionar las líneas de crédito de grandes empresas al cumplimiento de requisitos medioambientales y un plan de inversión pública verde; además de condiciones tributarias (ver las propuestas por la Tax Justice Network); condiciones sobre trabajo y salarios –por ejemplo, duplicar la participación de los salarios en las utilidades de la empresa y la reducción de jornada– que busquen cerrar brechas de desigualdades; y condiciones de paridad de género –asegurar un 40% de participación de mujeres en directorios y gerencias, impulsar el acceso de mujeres a trabajos tradicionalmente masculinos, programa efectivo para facilitar el balance vida-trabajo, programa en contra el acoso sexual laboral con perspectiva de género– son pasos decididos que fijan una dirección hacia la generación de valor, el cuidado del medioambiente y el bienestar de las personas, dirección que podría también constituir el centro del nuevo modelo de desarrollo de Chile.

Contenidos Relacionados

Foro por un Desarrollo Justo y Sustentable

Integramos una corriente de profesionales de la economía y las ciencias sociales que a nivel mundial privilegia la calidad del crecimiento, una distribución justa de los ingresos, la sustentabilidad, la competencia y la transparencia de los mercados.

Síguenos en Redes Sociales

Últimas publicaciones

Últimos Tweets

Contenido Audiovisual Reciente

Suscríbete a nuestro Newsletter