China: su desigual comercio con Chile y América Latina y el Caribe

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Escrito por: Sergio Arancibia

Esta publicación fue obtenida de la plataforma: El Mostrador

China ha devenido, sin lugar a dudas, en el primer exportador mundial de bienes. De un valor total de exportaciones mundiales, en 2021, de 22.11 billones de dólares, China es responsable por un valor total de 3.36 billones de dólares. Es decir, el 15,2 % de las exportaciones que se realizan en el planeta Tierra provienen de China. Estados Unidos está en un segundo lugar en ese ranking, con exportaciones por un valor de 1.75 billones de dólares, que representan el 7.9 % de las exportaciones mundiales. La distancia entre China y Estados Unidos es lo suficientemente grande como para que no pueda ser modificada en forma sustantiva en algunos pocos años, sino que esa meta tomaría, en el mejor de los casos, una década o más. 

América Latina y el Caribe (ALC), a su vez, es responsable de exportaciones al mundo, según datos de 2021, por un valor total de 1.19 billones de dólares, es decir, un 5.4 % de las exportaciones totales. Si de ese total se descontaran las exportaciones de México –que es un caso muy particular por su relación con Estados Unidos– las exportaciones del resto de ALC quedarían en un nivel de 0.7 billones de dólares, lo cual representa el 3.1 % de las exportaciones mundiales. Ese es un porcentaje bastante bajo. Pero eso es lo que pesa ALC en el concierto del comercio internacional contemporáneo. Se podría decir, como una mera aproximación cuantitativa, que si ALC, sin México, se hundiera en los mares sin que quede nada de ella, las exportaciones mundiales se verían reducidas en el 3.1 % y probablemente habría una recesión mundial cercana también al 3.1 %, de la cual el mundo se recuperaría en un año o en dos y podría olvidarse para siempre de que existió algo que se llamó ALC. 

ALC no es, por lo tanto, muy importante en el comercio internacional contemporáneo –aun cuando eso no le guste a nuestro ego– y mucho menos lo son los países que componen este agregado regional. China, Estados Unidos y Europa, en cambio, sí son relevantes, y parece de toda lógica pensar que, en el presente, hay que entenderse con estos poderes y tener con ellos la relación más armoniosa dentro de lo conveniente para nuestros países. No tiene sentido pelear contra los guapos del barrio, ni meterse en las peleas que ellos puedan tener entre sí.  

Otra óptica desde la cual se puede analizar esta realidad comercial contemporánea es visualizar que, del total de las exportaciones chinas al mundo –3.36 billones de dólares–, solo el 6.7 % se canaliza hacia ALC. Eso podría interpretarse como que no somos muy importantes desde el punto de vista del mercado para las exportaciones chinas, con excepción de México, Brasil y Chile, que en conjunto captan el 64 % de las ventas chinas a la región. ALC, en cambio, exporta hacia China 14.2 % de sus exportaciones. De esta cifra se visualiza que China es mucho más importante para ALC, que lo que ALC es para China. Estas cifras son más altas todavía para Brasil, que canaliza hacia China en 31.3 % de sus exportaciones, Chile con el 37.2 5 y Perú con el 31.9 %. El resto de los países de ALC tienen volúmenes absolutos y relativos más bajos en sus exportaciones hacia China.

Finalmente, en este breve análisis del comercio internacional –más cuantitativo que cualitativo– cabe mencionar que las principales importaciones chinas desde ALC están compuestas por minerales metalíferos, semillas oleaginosas, combustibles minerales, carne y despojos comestibles y cobre y sus manufacturas, en ese mismo orden de importancia. Todas esas compras a ALC tienen un marcado carácter primario. 

Las ventas de China a ALC, en cambio, tienen un marcado carácter manufacturero y tecnológico. Allí se encuentran las máquinas, aparatos y material eléctricos; máquinas, aparatos y artefactos mecánicos; vehículos terrestres; y aparatos de óptica, fotografía y cinematografía, en ese mismo orden de importancia.

Cabe agregar, para terminar, que los acuerdos de libre comercio firmados y vigentes con China, al igual que otros tratados de la misma especie firmados con otros países –en ausencia de políticas internas muy claras y sostenidas de desarrollo tecnológico y manufacturero– incentivan y potencian ese tipo de intercambio de bienes primarios por bienes manufacturados. Salir de ese círculo no es fácil, pues eso acarrea tensiones y fricciones internacionales y el poder relativo de cada una de las partes es desigual, y también porque ALC tiene internamente intereses desiguales en esta materia, con lo cual se diluye el poder, alto o bajo, que podríamos tener, como latinoamericanos, en el concierto económico y político del mundo actual.

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