Andrés Palma: A propósito de la propuesta de Ximena Rincón y Paula Narváez

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Las candidatas presidenciales han propuesto que ninguna familia que lo necesite tenga un ingreso de emergencia inferior a $600 mil, si la componen cuatro personas.

La semana pasada, en esta misma publicación, escribí del aporte de tres economistas mujeres que están renovando el pensamiento económico. Hoy voy a escribir de dos mujeres que están renovando la política chilena.

Sí, Paula Narváez y Ximena Rincón están renovando la política al proponer que cada familia chilena integrada por cuatro personas que tenga ingresos por menos de $600 mil mensuales, o que si tiene menos integrantes tenga un ingreso por persona inferior a $150 mil, reciba un aporte del Estado que le permita alcanzar ese umbral. Al mismo tiempo invitan a implementar los cambios tributarios que ayuden a financiar estas medidas.

Es una renovación de la política porque dos candidatas, rivales entre sí, asumen que es más importante reunirse para buscar acuerdos en beneficio de quienes más necesitan. También porque, al hacerlo, dan una señal de que esos acuerdos son posibles y, por último, porque no proponen algo que parta de cero, sino una mejora a lo que ya ha propuesto el gobierno, del que son opositoras.

Esto lo han entendido personas como Yasna Provoste y Nicolás Eyzaguirre, que en diferentes programas televisivos han respaldado la iniciativa, pero no ha sido así con otros actores políticos, algunos de ellos periodistas, y, especialmente, económicos. Estos han dicho que la propuesta cuesta entre 30 y 40 mil millones de dólares, lo que no es correcto.

Sostengo que, tal como han señalado Paula Narváez y Ximena Rincón, su propuesta para que las familias chilenas que tienen ingresos inferiores a $600 mil sean apoyadas para que alcancen esa cifra durante los meses del invierno y, si es necesario porque las condiciones sanitarias lo requieran, se extienda hasta fin de año es una mejora a lo ya propuesto por el gobierno, porque parte de la base que las familias que recibirán este beneficio estarán recibiendo ya, durante mayo y junio el IFE mejorado que ha sido anunciado y que debe ser legislado a la brevedad. Esa política ya entrega a cada integrante del grupo familiar un aporte de $100 mil en esos meses. Así, la propuesta asume que esos recursos ya están asignados y financiados.

La diferencia no es menor, ni en montos ni en cambio de perspectiva de las familias receptoras de estos aportes. Tampoco en los costos.

Que las familias tengan un ingreso definido para el período del invierno y, quizás, para todo el año, es algo que será efectivo para los confinamientos y cuarentenas necesarios para combatir la pandemia ya que entrega certeza en momentos de gran inestabilidad. Es un tema de dignidad el tratar a nuestras familias con respeto, y respetarlas es entregarles tranquilidad en un horizonte de tiempo mínimo. Es un cambio necesario, en el que el gobierno ya dio un paso al simplificar la postulación y modificar el IFE para que su valor no disminuya mes a mes, que cambia la perspectiva de las familias respecto al tiempo que viene.

En montos, el cambio es notorio a su vez. Si con el IFE mejorado las familias de 4 integrantes recibirán $400 mil por mayo y junio, la propuesta que lo extiende hasta septiembre y, posiblemente, a diciembre; establece una mejora para las jefas de hogar, y un gran incremento en el monto que sea necesario para completar los $600 mil.

Ha habido una gran discusión sobre el costo de esta propuesta. Efectivamente se requiere un importante volumen de recursos, que a su vez contribuirán a reactivar la economía, tan necesario en este tiempo de recesión, desempleo y empobrecimiento, pero distan mucho de lo que han dicho quienes quieren descalificar la propuesta, en algunos casos – como el exministro Briones- no exentos de machismo.

El costo mensual del actual IFE mejorado, para mayo y junio, alcanza aproximadamente los US$1.800 millones; el incremento propuesto por las candidatas Rincón y Narváez es de aproximadamente US$400 millones adicionales. Con la extensión para pasar el invierno, cada mes sumaría US$2.200, por julio, agosto y septiembre. Si se necesita extender a diciembre, lo que esperamos no ocurra, serían alrededor de US$14.000 millones. De acuerdo al último Informe de Finanzas Públicas, el 2020 los gastos producto de la pandemia sumaron solo US$6.384, y el gobierno ha señalado que, considerando los aportes ya comprometidos, este año su esfuerzo está siendo del orden de US$6.000 millones, esto suma más de US$12.000 millones, por lo tanto, las cifras que arroja la propuesta de las candidatas para el resto del año son perfectamente abordables.

El Fisco puede comprometer estos recursos. Considerando que los Activos Consolidados del sector Público se redujeron solo en US$1.882 millones llegando a US$23.503 millones y que la deuda pública neta, activos menos pasivos, alcanza a solo un 24,2% del PIB, el fisco puede endeudarse sin poner en riesgo la estabilidad de la economía. En el límite se estaría incrementando el endeudamiento hasta un 29% del PIB aproximadamente. Cabe recordar que, con motivo de la crisis financiera del 2008-2009, de mucho menor impacto que la actual, el gobierno de la Presidenta Bachelet inyectó a la economía un monto equivalente a alrededor de 4,5% del PIB.

Lo que proponen Ximena Rincón y Paula Narváez es razonable y justo. Las familias chilenas lo necesitan, el gobierno debe atenderlo.

Contenido publicado en La Mirada Semanal

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