Álvaro Erazo y José Acuña: Desconfinamiento y el efecto conectividad

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La pandemia en cada una de sus etapas no deja de sorprender por la magnitud de su daño. Pero nuestro asombro también está en la forma como algunos gobiernos han adoptado actitudes displicentes frente a la pandemia, dejando perpleja a la comunidad internacional.

Está claro que el énfasis con el que los gobernantes priorizan y conducen la pandemia desde el Estado influirá significativamente en sus resultados.

Conforme algunos países flexibilizan las cuarentenas o levantan los confinamientos, se registran segundas oleadas de contagios alrededor del mundo. Así lo confirma la Organización Mundial de la Salud (OMS) en los casos de países como Japón, China, España, Francia, entre otros. La OMS reportó hace una semana el mayor aumento de contagios diarios por covid-19 en todo el mundo. Con más de 183 mil casos registrados en un solo día, se encendieron las alarmas, pues no se registraba tal cifra desde mayo.

Por su parte, Chile no escapa a esta incertidumbre. Los anuncios del Gobierno han generado una natural preocupación advirtiendo respecto de cómo se están levantando las cuarentenas en forma “dinámica” o por bloques de comunas. Nadie duda de que terminar el confinamiento es un alivio natural para las personas, en cuanto esto nos permite desarrollar gradualmente las actividades sociales y laborales. Pero esto no puede constituir un argumento dicotómico entre salud o economía, ni menos el principal argumento en el contexto de una pandemia de magnitudes insospechadas de contagios y muertes. Reivindicar en abstracto el deseo de libertad para salir al aire libre parece un recurso feble de argumentar frente a los resguardos que la evidencia científica y sanitaria han recomendado para contener y aplastar la circulación del covid-19.

Bajo este contexto, dos aspectos que se deben recalcar son la movilidad y la urbanización, los cuales pueden facilitar la propagación del virus. En efecto, un factor clave es el referido a la conectividad en grandes ciudades. Según el estudio de Hamidi et al. (2020), las tasas de mortalidad de covid tienen una relación significativa y positiva con la población metropolitana en EE.UU. Estos hallazgos sugieren que la conectividad entre los condados metropolitanos es más importante que la densidad poblacional para la propagación del virus y la letalidad, dado que la primera podría comenzar en los núcleos urbanos y extenderse eventualmente a áreas suburbanas y rurales de menor densidad.

Las comunas del Gran Santiago están ampliamente conectadas por la red de metro y Transantiago; por tanto, se debe fundar cualquier medida para la apertura considerando que los habitantes se desplazan entre comunas, y que algunas de ellas, dependiendo del nivel de actividad económica de las mismas, pueden ser receptoras masivas de gente que proviene de otras comunas.

En este sentido, según datos del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI) de la Universidad de Chile sobre conectividad entre comunas, se identifican como principales receptoras de viajes de transporte público a las comunas de Santiago, Providencia y Las Condes, las cuales son destinos principales de al menos otras 10 comunas.

Entonces, tomando en cuenta este criterio, sería una mala combinación que algunas de estas comunas, que son grandes receptoras de personas, además tengan un alto porcentaje de población que se desplace dentro de su comuna. En esta situación se identifica a la comuna de Las Condes, dado que un 58% de la población se moviliza dentro de la comuna, y a la vez es la tercera comuna receptora más importante del Gran Santiago. Es por este motivo que se debe prestar especial atención a la evolución de la pandemia en esta comuna, sobre todo porque a la fecha se encuentra en etapa de transición. Adicionalmente, diversos expertos coinciden en que el transporte público es un factor que “ayuda” a expandir la pandemia, ya que la gente no puede viajar manteniendo la distancia social debido a las insuficientes restricciones dentro del transporte público.

Si esto no va acompañado de un plan específico de control o fiscalización del transporte colectivo, las señales de apertura pueden contribuir a una laxitud en el control de la circulación del virus. En grandes ciudades, como la Región Metropolitana, el incorporar el criterio territorial con el antecedente crítico de conurbanización es esencial en el sentido de evaluar el desconfinamiento para comunas como Santiago, Providencia y Las Condes, que son potenciales focos de contagio en un escenario de “normalidad” de actividades, por la cantidad de personas que se dirigen hacia estas comunas. Por tanto, no considerar estos criterios “no convencionales” como la conectividad y la movilidad en la estrategia de desconfinamiento nos puede llevar a resultados no deseados.

Contenido publicado en El Mercurio

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