3 mitos neoliberales sobre el crecimiento

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En el ámbito de los medios de comunicación, el neoliberalismo ha adquirido un dominio abrumador, buscando establecer un "sentido común" en torno al crecimiento económico y su supuesta ventaja comparativa. Enfrentada al desafío de abordar reformas tributarias y de pensiones, que están imbuidas de un sentido de justicia social, la derecha se ampara en sus conocidos mitos, contando siempre con la colaboración entusiasta de la gran mayoría de los medios. En este contexto, examinaremos tres de esos mitos, centrándonos en el caso estadounidense debido a la mayor disponibilidad de información al respecto.

Nota publicada en: La Nueva Mirada

El aplastante predominio del neoliberalismo en la prensa escrita, radial y televisiva busca gestar un “sentido común” respecto del crecimiento económico y su supuesta ventaja comparativa para lograrlo. Sometida al desafío de pronunciarse sobre reformas tributaria y de pensiones, ambas imbuidas con un sentido de justicia social, la derecha se refugia en sus consabidos mitos, contando como siempre con la entusiasta complicidad de la gran mayoría de los medios. Examinaremos tres de esos mitos, aplicándolos al caso norteamericano, dado que allí es donde existe más información disponible para estos efectos.

MITO 1: la única reforma tributaria que sirve es la que reduce el impuesto a los más ricos y a las grandes empresas pues eso es lo que estimulará el crecimiento y a través de esta vía, favorecerá el ingreso de sectores medios y bajos (“el chorreo”).

Falso. El elevado crecimiento con Reagan respondió a bajas tasas de interés y a un enorme gasto público, particularmente en Defensa. Los recortes de impuestos de 2001 y 2003 no influyeron en el crecimiento. Más tarde, el crecimiento con Clinton promedió el 3% anual, superando al de Bush padre (2,8%) y sin rebajas tributarias. Los datos fiscales para 18 economías avanzadas durante un lapso de 50 años muestran que las rebajas de impuestos para los más ricos sólo los benefician a ellos; no influyen en la creación de empleo ni en el crecimiento económico. No existe “chorreo” hacia sectores de ingresos medios y bajos.[1]  

MITO 2: Recortes de impuestos para los más ricos y las grandes empresas creará más y mejores empleos. 

Falso. Las grandes corporaciones en USA utilizaron los enormes recortes de impuestos que hizo Trump para recomprar acciones propias, elevando los precios de las acciones y enriqueciéndose aún más. Sólo entre 2027 y 2018, las recompras aumentaron en 50%. Varias empresas gigantes aprovecharon el momento para “reestructurarse”, despidiendo trabajadores. Para los mercados bursátiles, estas operaciones se leen como impulso a la productividad y las acciones de estas empresas que cortan empleos, suben aún más. Simplemente no hay “chorreo”. Lo único que pasa es que los ricos se vuelven más ricos. Dos años antes del 1er. recorte de impuestos de Reagan, el 1% más rico capturaba el 23% de la riqueza; diez años después, con dos rondas de recortes tributarios, ese 1% capturaba el 28% y en 2019, tras los recortes que emprendieron Bush y Trump ya capturaban el 35% de la riqueza. En esos 20 años, la riqueza promedio de sectores medios no varió y la del 10% más pobre se redujo.[2]

En el período Reagan, el crecimiento promedio fue 3,4% anual; el empleo manufacturero cayó 0,4% anual y el salario por hora cayó en 0,3% anual.  En el período Clinton, la economía creció 3,9% anual, en tanto el empleo manufacturero lo hizo en 0,3% anual y el salario por hora creció 0,8% al año. [3]

MITO 3: La desregulación estimula el crecimiento económico

Falso. Los ahorros de costos que la desregulación trae para las grandes empresas van a los ejecutivos corporativos y los principales inversionistas, mientras que los costos y riesgos recaen sobre el público.  La Agencia de Protección Ambiental de Trump revocó regulaciones en prácticamente todo, desde estándares del aire y aguas limpios hasta productos peligrosos en químicos. Ello benefició a empresas químicas y de combustibles fósiles, en tanto el público debió lidiar con la contaminación y las toxinas. El Departamento del Trabajo relajó la legislación sobre trabajo infantil y redujo el número de trabajadores elegibles para el pago de horas extras. Las empresas ahorraron y los trabajadores fueron más explotados. El retroceso en las regulaciones bancarias, tan promovido por Wall Street, fue causa principal del colapso financiero, económico y social de 2008 y 2009. La desregulación dañó el crecimiento y los estándares laborales y ambientales. La desregulación de mercados no dialoga con el crecimiento sostenible.

El período de mayor crecimiento en USA, la inmediata posguerra y hasta la crisis del petróleo de 1974, impulsó la economía a un 4% anual y el empleo a un 2% anual, en tanto la tasa tributaria marginal máxima se movía entre 71 y 92%. En el período neoliberal, la tasa marginal máxima retrocedió a rangos de 28-39%, en tanto la economía creció al 2,1% anual y el empleo a un modesto 0,4% anual.[4] Cuando le digan que menores impuestos elevan el crecimiento y el empleo, no les crea. Hasta ahora, no hay ninguna evidencia de ello. Es pura propaganda interesada.  Como alerta el mismo Reich, se trata de “ejércitos de cabilderos en Washington, Londres y Bruselas que exigen recortes de impuestos y “desgravaciones regulatorias” para sus patrocinadores adinerados”. [5]  Es una suerte que estas malas prácticas no acontezcan en estas tierras.

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